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domingo, 20 de junio de 2010

Esguince de tobillo: definición, nociones generales y recomendaciones de tratamiento (II)

tenis_tobillo

Este artículo es la continuación del texto publicado en esta misma web: Esguince de tobillo: definición, nociones generales y recomendaciones de tratamiento (I).
Por lo tanto, recomiendo la lectura de la primera parte del artículo para abarcar toda la información posible sobre el tema.

En esta segunda parte, se tratará el tema de los errores a evitar en el tratamiento de un esguince de tobillo y se aportarán algunos consejos sobre el mejor tratamiento desde el punto de vista de la fisioterapia. Allá vamos:




2. Tratamiento del esguince de tobillo: Errores a evitar. Nociones generales sobre el tratamiento


2.1 Errores a evitar.

En cuanto al tratamiento, no voy a comentar en exceso las pautas concretas, aunque sí quiero nombrar los tratamientos más destacados y, sobre todo, señalar los errores más frecuentes.

A) El peor tratamiento: no hacer ningún tipo de tratamiento.
Uno de los fallos más habituales es no realizar tratamiento de un esguince. El esguince ('torcedura') es tan habitual que puede aparecer por practicar deporte, a causa un mal apoyo al bajar un escalón, usar tacones demasiado altos y dar un traspiés... el pie se dobla y le cae encima todo el peso de nuestro cuerpo, lo cual estira los ligamentos en exceso y los daña. Si la lesión es leve (distensión), y, aunque tengamos que cojear, podemos seguir con una actividad moderadamente normal y es frecuente que se deje el esguince sin tratar. Esto nunca es recomendable. Si bien es cierto que el simple paso del tiempo hará que las estructuras se curen, se regeneren en el caso de una pequeña rotura de fibras del ligamento y vaya disminuyendo el dolor y la inflamación, el tobillo quedará debilitado y las estructuras pueden cicatrizar de una forma poco adecuada. Es posible que el ligamento no cure bien del todo, o que los músculos pierdan fuerza y no protejan adecuadamente la articulación, lo cual predispone a futuros esguinces, provocando una inestabilidad crónica del tobillo.
Además, hemos dicho antes que el dolor no es lo más determinante para conocer la gravedad de un esguince. Es posible que un esguince serio no duela (o provoque un dolor que la persona considere que es escaso como para que haya una lesión importante). Incluso es posible que, si el mecanismo de lesión es violento, el ligamento se estire tanto que arranque un pequeño trocito de la inserción en el hueso, generando una pequeña fractura. Es necesario acudir a un servicio médico para que realicen pruebas que descarten fracturas u otras lesiones de mayor gravedad que requieran atención inmediata.

B) Otro error frecuente: inmovilizar el pie durante demasiado tiempo.
Otro fallo muy desaconsejable es realizar una inmovilización prolongada. Actualmente es relativamente poco frecuente que los esguinces se traten mediante inmovilización con yeso durante un período de tiempo prolongado, pero todavía, por desgracia, ocurre en ciertas ocasiones. Por ejemplo, para un esguince de grado II (rotura parcial de fibras) se coloca un yeso durante 2-3 semanas, para luego iniciar la recuperación. Esto es un error, puesto que la inmovilización sólo puede ayudar a la curación en casos de esguince grave durante los primeros días. Cuando ya no haya contraindicación por otras causas (presencia de fracturas o lesiones que requieran mayor período de inmovilización), el pie debe empezara ejercitarse para recuperar la fuerza y control muscular. Lógicamente, en caso de que haya fracturas, rotura completa de ligamentos, intervención quirúrgica... se necesitará mayor tienmpo de inmovilización total. En las demás situaciones la movilización precoz, los ejercicios activos para potenciar la musculatura y el apoyo progresivo serán fundamentales no sólo para curar la lesión actual, sino para garantizar una óptima recuperación de las estructuras dañadas, para fortalecerlas y hacerlas menos sensibles a futuras lesiones del mismo tipo.

Sprained_foot


2.2. Nociones generales sobre el tratamiento desde el punto de vista de la fisioterapia.

El tratamiento fisioterápico de elección suele consistir en:
  • Reposo: lógicamente, no apoyar el pie afecto hasta que se vaya iniciando la recuperación y sea posible el apoyo progresivo (primero apoyo suave, con ayuda de muletas para, poco a poco, ir haciendo un apoyo más intenso). Descansar en la medida de lo posible y desplazarse usando muletas o bastones. Para ello recomiendo seguir las indicaciones de este artículo sobre el uso correcto de muletas y bastones.
  • Hielo: aplicar frio en la zona afectada. Puede ser hielo en cubitos, o mejor, aplicar una bolsa especial diseñada para este fin (cold-pack). De venta en farmacias y ortopedias, está rellena de un gel que se enfría en el congelador y que es moldeable una vez que está frío, de tal forma que podemos adaptar la bolsa a la zona del pie que queramos. Otra opción es usar una bolsa de guisantes congelados, menos vistosa pero muy efectiva, puesto que también permite adaptar la bolsa a la superfice a tratar. ¡Ojo!: El frío quema. Lo mejor es no aplicar el hielo o bolsa congelada directamente sobre la piel, sino usar una servilleta o paño fino para aislar la piel del contacto directo. Las aplicaciones serán de unos 10-15 minutos. Después de este tiempo, retirar el frío y dejar reposar un poco el pie (no es conveniente el frío muy continuado). Si se desea repetir, volver a hacerlo en aplicaciones de 10-15 minutos con descansos.
  • Compresión: es bueno aplicar un vendaje elástico compresivo sobre el tobillo y pierna, para dar estabilidad al pie además de evitar el edema excesivo. Lo ideal sería aplicar vendajes funcionales, que permiten una cierta función del tobillo además del apoyo del pie, lo cual evita pérdidas de fuerza muscular y propiocepción (más abajo se habla un poco sobre el tema de la propiocepción).
  • Elevación: mantener la pierna elevada en los momentos en que se esté reposando ayudará a su descanso y evitará el aumento del edema en la zona.
Por sus siglas en inglés (Rest-Ice-Compression-Elevation), estas pautas se conocen utilizando la regla nemotécnica RICE ('arroz' sería la traducción al español), y se emplean para aliviar gran variedad de dolencias en traumatología.

Desde la fisioterapia se suelen aplicar también otras técnicas para aliviar el dolor y la inflamación (ultrasonidos, láser, presoterapia, masaje...), también los vendajes compresivos y vendajes funcionales son fundamentales y, sobre todo, es muy importante hacer hincapié en ejercicios específicos para fortalecer la musculatura del tobillo. El objetivo es potenciar selectivamente los músculos que están en la misma zona que los ligamentos lesionados, de tal manera que estarán fuertes y ágiles para responder en caso de un excesivo estiramiento (repetición del mecanismo de lesión que provocó el esguince). De esta forma, los músculos se podría decir que actúan como ayudates de los ligamentos, limitando la amplitud de un movimiento que supere los límites normales y pueda provocar lesión.

Además, en los esguinces y otros tipos de lesiones es frecuente que se afecte, en mayor o menor medida la propiocepción. Recomiendo leer un artículo sobre el tema para saber qué es la propiocepción y por qué es tan importante. A modo de resúmen, cito textualmente el artículo original (en efisioterapia.net).


La propiocepción hace referencia a la capacidad del cuerpo de detectar el movimiento y posición de las articulaciones. Es importante en los movimientos comunes que realizamos diariamente y, especialmente, en los movimientos deportivos que requieren una coordinación especial. El sistema propioceptivo está compuesto por una serie de receptores nerviosos que están en los músculos, articulaciones y ligamentos. Se encargan de detectar: Grado de tensión muscular y grado de estiramiento muscular.
Cuando sufrimos una lesión articular, el sistema propioceptivo se deteriora produciéndose un déficit en la información propioceptiva que le llega al sujeto. De esta forma, esa persona es más propensa a sufrir otra lesión. Además, disminuye la coordinación en el ámbito deportivo.

Para más información, recomiendo leer los artículos mencionados sobre propiocepción (en efisioterapia.net -citado al final- y en tufisio.net -mencionado arriba-).

Lo importante en cuanto al tema que estamos tratando es que una adecuada recuperación de este tipo de patologías (esguince y otras lesiones articulares, sobre todo en tobillo y rodilla) requiere de un entrenamiento muscular específico, destinado no sólo a mejorar la fuerza muscular, sino a entrenar equilibrio, flexi


bilidad, coordinación y otras habilidades necesarias para garantizar una reintegración satisfactoria de la zona lesionada a su actividad habitual. Este tipo de recuperación y entretamiento muscular y propioceptivo es necesario para cualquier persona; ni que decir tiene que es fundamental en deportistas o personas que realicen una acvitidad física que pueda suponer un riesgo para futuras lesiones.


Fuentes: footphysicians.com, medlineplus, efisioterapia.net, wikipedia, ilustraciones anatómicas de Henry Gray en bartleby.com, Atlas de anatomía con correlación clínica Platzer, apuntes y otros.

Imagen del principio por digomoraes con la siguiente licencia Creative Commons.

FUENTE: tufisio.net -Blog sobre salud y fisioterapia-

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